La seguridad vial es asunto de todos…

En un país con más de cien millones de habitantes, la seguridad vial es asunto de todos; es lamentable que decenas de miles de vidas se pierdan anualmente y en consecuencia, se vean afectados todos quienes interactuaron con la persona fallecida; es decir, un deceso además de aquejar a la familia directa de la víctima, trasciende a sus círculos laboral, escolar y social.

Perder una vida es grave y sus secuelas lo son más pues todos y cada uno de los millones de lesionados que se registran en percances viales cada año, afectan en más de un sentido a sus familias sin importar su estrato social o poder adquisitivo.

Si analizamos lo que implica el que alguien sufra una lesión, veremos que los costos de un cuarto de hospital varían entre dos y diez mil pesos diarios, un cirujano general, cobra entre cincuenta y cien mil pesos por cada intervención, un anestesista de quince a veinte mil y cualquier asistente oscila entre cinco y diez mil pesos.

Las pólizas de gastos médicos, no están al alcance de todos y las aseguradoras y/o sus representantes, hacen lo posible por no pagar o bien retrasan el cumplimiento de sus obligaciones por múltiples razones.

Cuando las coberturas de dichas pólizas se agotan, todo se magnifica pues las familias venden o empeñan su patrimonio y a veces, pierden absolutamente todo por salvar a una persona que en el mejor de los casos continuará siendo una carga emocional y financiera por el resto de su vida, amén de que lamentablemente la probabilidad de no volverá a producir absolutamente nada, es abrumadora.

La vida no tiene precio; sin embargo, bajo este esquema es inevitable medir las pérdidas pues lo que afecta la capacidad económica de los individuos, repercute en sus familias, en sus comunidades y en la economía de los países.

Por lo tanto, debemos enfrentar la realidad y asumir la responsabilidad insoslayable de compartir los conocimientos que le permitan a la gente vivir más y mejor a través de una educación vial impartida desde la edad pre escolar, de tal suerte que los niños de hoy, ayuden a salvar a los niños del mañana, pues no debemos olvidar que la principal causa de muerte infantil en nuestro país, son los hechos de tránsito.

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